Inicio · Noticias· cepillado

Cómo cepillar a un gato que no se deja: por dónde sí y por dónde no

Dos estudios distintos, con gatos delante, señalan la misma zona como la peor: la de la base de la cola. Y uno de ellos encontró algo incómodo: los gatos mostraron más señales negativas con su propia persona que con un desconocido. Que te deje no significa que le guste.

2 fuentes citadas, con lo que sostiene cada una

Gato atigrado en el sofá mientras una mano lo cepilla con un guante de goma lleno de pelo
Foto: Pexels

Si tu gato se va, se gira o te avisa con la pata en cuanto sacas el cepillo, hay dos cosas medidas en gatos que cambian bastante el planteamiento. La primera es que existe una zona concreta que dos estudios independientes señalan como la peor. La segunda es más incómoda: en uno de ellos los gatos mostraron más señales negativas cuando les tocaba su propia persona que cuando les tocaba un desconocido.

Hay una zona que dos estudios señalan igual

En un trabajo publicado en Anthrozoös en 2002 se observó a nueve gatos mientras sus dueños les acariciaban en distintas zonas: la región temporal, la franja entre los ojos y las orejas, recogió las respuestas más positivas, y la zona caudal, alrededor de la cola, las más negativas. La zona de la boca y el mentón quedó en medio.

Trece años después, otro equipo lo midió con más gatos y llegó al mismo sitio. En Applied Animal Behaviour Science, 2015, la región caudal volvió a dar la puntuación negativa más alta, tanto con una persona conocida como con una desconocida, frente a puntuaciones más bajas en el resto de zonas estudiadas. Dos diseños distintos, dos décadas distintas, la misma conclusión.

Traducido a la práctica: si empiezas por el lomo bajo y la base de la cola porque es donde más pelo hay, estás empezando por donde el gato tiene menos paciencia. La cabeza no es un premio de consolación, es por donde se empieza.

Que te deje no significa que le guste

Este es el dato que más nos hizo replantearnos cómo lo hacíamos en casa. En ese mismo estudio de 2015, el manejo por parte de la persona familiar produjo puntuaciones negativas significativamente más altas que el de la persona desconocida: 8,5 frente a 5,0.

Ojo con lo que ese número dice y lo que no. Dice que los gatos señalaron más incomodidad con su propia gente. No dice por qué, y el estudio no lo resuelve: puede que con un extraño se queden más quietos, puede que con el suyo se permitan avisar, puede que sea otra cosa. Lo que sí se lleva uno de ahí es una advertencia sobre el argumento de «a mí me deja»: un gato quieto puede estar aguantando, y quieto no es lo mismo que a gusto. Tolerancia y disfrute no son la misma medida.

El orden no es el truco

Circula mucho consejo sobre la secuencia correcta: empieza aquí, sigue allá, termina en tal sitio. En el estudio de 2015 se comprobó eso también, y el orden en que se tocaron las zonas no tuvo efecto significativo en las respuestas de los gatos.

Es una buena noticia disfrazada de mala. No hay una secuencia mágica que aprender: lo que pesa es la zona y quién lo hace. Depende mucho más de dónde pones la mano que del guion que sigas.

Cómo lo hacemos en casa

Aquí bajo el listón a propósito, porque esto no es un estudio: es lo que a nosotros nos funciona. Sesiones cortas, de esas que se acaban antes de que el gato quiera acabarlas. Empezamos por la cabeza y los carrillos, y de ahí bajamos por el lomo mientras siga cómodo. La base de la cola la dejamos para el final, y muchos días no llegamos, que no pasa nada. Si se gira, se ha terminado la sesión, sin negociación.

Y una cosa que aprendimos a la mala: no lo hacemos cuando lo acabamos de coger en brazos o después de un rato de juego. Le buscamos ya asentado en su sitio.

Qué resuelve un guante y qué no

Nosotros usamos el guante quitapelos que tenemos en casa, y la razón es tonta pero real: se parece más a una mano que a un aparato, y así la sesión no empieza con un objeto raro acercándose. No esperes milagros del cambio de herramienta, eso sí. Un guante retira pelo suelto; con un nudo hecho no puede, y ahí hace falta otra cosa o directamente un profesional. Y si el problema es la zona y no el instrumento, el guante no lo arregla: seguirá siendo la base de la cola.

De cuánto pelo es normal que suelte y en qué épocas se concentra, con las cifras que hay medidas, escribimos aquí la versión canina. Y si lo que te preocupa no es el cepillado sino cómo leer lo que te está diciendo el animal, ese hilo lo tiramos en este otro.

Las fuentes de este artículo

Qué sostiene cada una, para que no tengas que creernos.

Anthrozoös2002Etología

RespaldaQue la región temporal (entre los ojos y las orejas) recogió las respuestas más positivas al acariciar y la región caudal (alrededor de la cola) las más negativas, quedando la perioral en un punto intermedio

RespaldaQue la región caudal dio la puntuación negativa más alta tanto con manejador familiar como desconocido; que el manejo por la persona familiar produjo puntuaciones negativas más altas que el de la desconocida (8,5 frente a 5,0); y que el orden en que se tocaron las zonas no tuvo efecto significativo

Solo citamos sociedades de etología, revistas de conducta animal revisadas por pares y organismos oficiales. No citamos fabricantes de pienso ni tiendas.

El equipo de Calmora

Escribimos sobre bienestar de perros y gatos desde una tienda pequeña. No somos veterinarios ni etólogos, y por eso no afirmamos nada por nuestra cuenta: cada dato lleva su fuente enlazada arriba, y lo que no podemos sostener con literatura lo contamos como lo que es, experiencia propia.

Seguir leyendo sobre gatos

Los enlaces de este artículo llevan a los trabajos originales. Si algo de lo que contamos aquí no encaja con lo que ves en casa, tu veterinario conoce a tu animal y nosotros no.