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Mi gato jadea: el número que hay que contar y dónde contarlo

Casi todo lo que sabemos de jadeo lo hemos aprendido mirando perros, y con un gato eso lleva a conclusiones equivocadas. Lo que sí está medido en gatos: dormido en casa respira unas 20 veces por minuto, y los mismos gatos sanos daban 64 en la consulta del veterinario. El número que sirve es el de casa.

3 fuentes citadas, con lo que sostiene cada una

Gato blanco y negro dormido de costado en el suelo, con el flanco a la vista
Foto: Pexels

Si tu gato está con la boca abierta respirando rápido y has llegado buscando si es normal, la respuesta corta es que en un gato eso se cuenta antes de interpretarse. Casi todo lo que sabemos de jadeo lo hemos aprendido mirando perros, y ahí está el problema: son dos animales distintos y las cifras de uno no valen para el otro. Lo que sí está medido en gatos es cuántas veces respira un gato sano, y sobre todo dónde hay que medirlo.

Lo que sabes de jadeo lo sabes de perros

No es un detalle de listillo. Un perro con la boca abierta y la lengua fuera en verano es una imagen que casi todo el mundo ha aprendido a leer como normal, y el reflejo es trasladarla al gato. Pero nadie ha medido a tu gato con la vara del perro, y las cifras de referencia que sí existen para gatos están hechas contando gatos.

De la versión canina de todo esto, con sus propios números medidos en perros, hablamos en otro artículo. Aquí solo van cifras de gato.

El número que importa se cuenta en casa y dormido

Esta es la parte que casi nadie cuenta. En un trabajo publicado en The Veterinary Journal en 2018 se midió la frecuencia respiratoria de 88 gatos adultos clínicamente sanos en tres situaciones: en la consulta del veterinario la mediana fue de 64 respiraciones por minuto, con casos de hasta 176; en casa despierto y tranquilo, 27; y en casa dormido, 20.

Léelo otra vez: son los mismos gatos sanos. El triple, sin que les pase nada. Los autores concluyen que las cifras de referencia de los manuales describen al gato en casa, no en la consulta, y que aplicarlas en la sala de espera haría parecer que muchos gatos sanos respiran demasiado rápido. Su recomendación práctica es grabar al gato en casa antes de ir.

Cuánto es normal, con gatos delante

La cifra útil para vigilar en casa es la de dormido. En un estudio publicado en el Journal of Feline Medicine and Surgery en 2014, los dueños de 141 gatos contaron las respiraciones durante el sueño en ocho o diez ocasiones distintas: la mediana rondó las 21 por minuto, y la variación de un día a otro dentro del mismo gato fue baja. Los autores señalan que una media por encima de 30, o varias mediciones sueltas por encima de 30, justifica que lo vea un veterinario.

Esa baja variación es lo que hace que valga la pena: si cuentas las respiraciones de tu gato dormido unas cuantas noches cuando está bien, tienes su número. Y a partir de ahí un cambio se nota, que es mucho más útil que comparar contra una tabla general.

Contarlas es tonto de fácil: cuando duerme, cuenta cuántas veces le sube el pecho en quince segundos y multiplica por cuatro. Eso sí, cuenta subidas de pecho, no ronroneos ni suspiros, y no lo hagas justo después de que haya estado jugando.

Por qué el número del veterinario sale más alto

Porque un sitio nuevo cambia al gato, y eso también está medido en gatos. En un trabajo publicado en Animal Welfare en 1997 se siguió a 140 gatos alojados dos semanas en residencias felinas, puntuados con una escala de estrés observacional: el nivel bajó a lo largo de las dos semanas, con la caída más pronunciada en los primeros días, pero al final de la segunda semana seguía sin llegar al de los gatos de control. Dos semanas.

Si un gato necesita más de dos semanas para acercarse a su línea de base en un sitio nuevo, la consulta de veinte minutos no se le parece en nada. Ojo con la conclusión que no se puede sacar de aquí: ese estudio midió residencias, no consultas, y no dice nada sobre cuánto se le acelera la respiración a un gato en una revisión. Lo que sostiene es lo otro, que el sitio nuevo pesa y tarda.

Del mismo modo que un animal alterado no da la misma medida de nada, tampoco da la misma conducta; sobre eso escribimos aquí.

Cuándo esto deja de ser una cuenta y es una llamada

Nada de lo de arriba diagnostica nada, y conviene decirlo con todas las letras: son cifras para vigilar, no para decidir. Un gato que respira con la boca abierta estando en reposo, sin calor de por medio y sin haber corrido, no es un caso de contar y esperar. Tampoco si además está escondido, no come, tiene las encías pálidas o azuladas, o si su número de dormido se ha ido por encima de 30 varias noches. Eso es teléfono, no artículo.

Y el calor, que es la razón por la que mucha gente llega aquí en agosto, no se arregla con datos: se arregla dándole al gato un sitio fresco donde estar y sombra de verdad. Para eso tenemos la alfombrilla refrescante que usamos en casa, y toca decir lo que no hace: seca sobre el suelo casi no enfría, hay que humedecerla antes. Y con un gato hay una segunda limitación que con el perro no tienes: puede decidir que ese sitio no le gusta y no volver. Ahí no hay nada que insistir, se prueba en otro rincón y se le deja elegir.

Las fuentes de este artículo

Qué sostiene cada una, para que no tengas que creernos.

The Veterinary Journal2018fisiologia

RespaldaQue la frecuencia respiratoria de los mismos gatos sanos fue de 64/min de mediana en la consulta (hasta 176), 27/min en casa despiertos y 20/min en casa dormidos, y que los autores concluyen que las referencias de los manuales describen al gato en casa y no en la consulta

RespaldaQue la frecuencia respiratoria durante el sueño medida por los dueños en casa rondó las 21/min, que la variación día a día dentro del mismo gato fue baja, y que una media o varias mediciones por encima de 30/min justifican evaluación veterinaria

Animal Welfare1997Etología

RespaldaQue el estrés medido con una escala observacional bajó a lo largo de dos semanas en un entorno nuevo, con la caída más pronunciada en los primeros días, pero al final de la segunda semana seguía por encima del de los gatos de control

Solo citamos sociedades de etología, revistas de conducta animal revisadas por pares y organismos oficiales. No citamos fabricantes de pienso ni tiendas.

El equipo de Calmora

Escribimos sobre bienestar de perros y gatos desde una tienda pequeña. No somos veterinarios ni etólogos, y por eso no afirmamos nada por nuestra cuenta: cada dato lleva su fuente enlazada arriba, y lo que no podemos sostener con literatura lo contamos como lo que es, experiencia propia.

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Los enlaces de este artículo llevan a los trabajos originales. Si algo de lo que contamos aquí no encaja con lo que ves en casa, tu veterinario conoce a tu animal y nosotros no.