Para gatos

3 productos

Casi todo lo que se vende para «mascotas» está pensado para perros y luego se le añade la palabra gato en el título. No es lo mismo: un gato se acicala solo varias veces al día, tolera mucho peor que le sujeten y avisa antes de morder — solo que con señales que casi nadie mira.

Aquí están los productos de Calmora que sí valen para gato, y solo esos. Si un artículo nuestro no aparece en esta página es porque no lo hemos probado con gatos o porque el tamaño no acompaña, no porque se nos haya olvidado.

Lo que cambia con un gato

  • El cepillado va por sesiones cortas. Un gato aguanta uno o dos minutos, no diez. Mejor dos veces al día un rato corto que una sesión larga que acabe mal.
  • La espalda sí, la barriga casi nunca. Es la zona que más defienden. Si se gira y te enseña la tripa no es una invitación a tocarla.
  • El calor lo llevan callados. Un gato con calor busca baldosa, se estira y se mueve menos. No jadea como el perro salvo que la cosa vaya en serio.
  • Mojarlos es el último recurso. Casi ningún gato necesita baño. Para el barro puntual, secar y cepillar suele bastar.

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Ninguno de estos productos cura, previene ni trata nada. Son objetos que hacen más fácil un rato concreto del día. Si una ficha de proveedor insinúa lo contrario, ese producto no entra en Calmora.