Inicio · Noticias· comportamiento

Parpadeo lento en gatos: qué significa y qué no está medido

Que tu gato te devuelva el parpadeo lento está medido en dos experimentos, y el efecto va donde esperas. Lo que casi no se cuenta es el segundo hallazgo del mismo equipo ese mismo año: en una protectora, los gatos que más cerraban los ojos eran también los marcados como más nerviosos. Aquí van los números y hasta dónde llegan.

2 fuentes citadas, con lo que sostiene cada una

Gato atigrado al aire libre con los ojos cerrados en gesto tranquilo
Foto: Pexels

Le haces un parpadeo lento a tu gato, te lo devuelve, y te quedas con la sensación de que ha pasado algo. No te lo estás inventando: está medido en dos experimentos, y el efecto va en la dirección que esperas. Lo que casi nunca se cuenta es el segundo hallazgo, del mismo equipo y del mismo año: en una protectora, los gatos que más cerraban los ojos eran también los que el personal había marcado como más nerviosos. La misma señal, dos lecturas posibles.

Un parpadeo lento no es cerrar los ojos

Conviene empezar por la definición, porque la mitad de los malentendidos vienen de ahí. Los autores no describen un parpadeo largo y ya está. Describen una secuencia: una serie de medios parpadeos seguidos de un entrecerrar prolongado o de un cierre completo. Y precisan qué es un medio parpadeo — los párpados se acercan entre sí sin llegar a cerrar el ojo del todo.

Es una distinción que importa cuando te pones a mirar a tu gato. Un ojo que se cierra de golpe y se abre es un parpadeo normal, de los de lubricar la córnea. Lo que estos trabajos miden es más lento y va por partes.

Primer plano de la cara de un gato naranja con los ojos cerrados
El cierre completo es el final de la secuencia, no la secuencia entera. Lo que la define son los medios parpadeos que van antes.

Lo que se midió, con los números delante

El trabajo de referencia son dos experimentos publicados en Scientific Reports en 2020. En el primero, 18 parejas de gato y persona, de 14 hogares distintos, con los gatos entre los 5 meses y los 16 años. Se comparó lo que hacía el gato cuando su humano le hacía el parpadeo lento frente a lo que hacía sin ninguna interacción.

Salieron dos diferencias. Los medios parpadeos subieron de una media de 0,15 sin interacción a 0,21 con el parpadeo lento. El entrecerrar de ojos subió de 0,03 a 0,06. Las dos diferencias son estadísticamente sólidas.

Medios parpadeos del gato (Exp. 1, n=18)
0,21Su humano le hace el parpadeo lento
0,15Sin interacción
Medias recogidas en Scientific Reports (2020). La diferencia es real y consistente, pero fíjate en la escala: hablamos de décimas.

El segundo experimento cambió a la persona. Un desconocido, no el humano del gato, le hacía o bien el parpadeo lento o bien cara neutra sin mirarle a los ojos, y después le tendía la mano. Los gatos se acercaron más a la mano después del parpadeo lento: 2,78 de puntuación media frente a 2,39.

Acercamiento a la mano de un desconocido (Exp. 2, n=18)
2,78Tras el parpadeo lento
2,39Cara neutra
Ese es el dato que más se cita, y el que más se estira: mide acercarse a una mano, no cariño.
18Los gatos de cada experimentoDieciocho en el primero y dieciocho en el segundo. No es poco para un trabajo de conducta hecho en casas de verdad, pero tampoco es una muestra de la que salgan certezas. Y los autores apuntan sus propios límites: cada persona ejecutaba el parpadeo a su manera pese a las instrucciones, y en un salón no se puede controlar la distancia exacta entre el gato y los ojos de su humano.

El hallazgo que complica la lectura bonita

Aquí es donde la historia deja de ser redonda. El mismo equipo publicó en Animals un segundo estudio, esta vez con 18 gatos de un centro de adopción de Cats Protection, grabados a lo largo de diez días. Encontraron que los gatos que respondían al parpadeo lento con cierres de ojos más numerosos y más largos fueron adoptados antes. La correlación de la duración es la más fuerte de las dos.

Y encontraron otra cosa. Los gatos que el centro había apartado para trabajo de desensibilización —es decir, los que peor llevaban a las personas— tendían a acumular más movimiento de ojos que el resto: una media de 34,35 frente a 16,03. Conviene decirlo con precisión: esa segunda diferencia no alcanzó significación estadística, se quedó en p=0,07. Es una tendencia, no un resultado.

Pero es una tendencia que encaja con lo que los autores proponen: que la secuencia pueda tener una función doble, y aparecer tanto en contextos afiliativos como de apaciguamiento. Dicho en corto, un gato puede entrecerrar los ojos porque está a gusto contigo, o puede hacerlo para rebajar la tensión de una situación que no controla.

Gato atigrado sentado frente a una puerta oscura con los ojos entrecerrados mirando a cámara
Un ojo entrecerrado no viene con etiqueta. Lo que lo distingue es el resto del animal y el resto de la escena.

Lo que estos estudios no dicen

Esta es la parte que nos interesa más, porque es la que se salta todo el mundo. Los dos trabajos midieron el parpadeo lento en una situación concreta: gato tranquilo, persona sentada a cierta distancia, sin tocarlo. Nadie ha medido qué hace esa señal mientras manipulas al animal.

O sea que usar el parpadeo lento como termómetro de si a tu gato le gusta que lo cepilles es una extrapolación, no un dato. Puede que funcione. No está comprobado, y estos dos estudios no lo comprueban. Si lo que buscas es leer a tu gato durante el cepillado, la evidencia útil está en otro sitio: en qué zonas del cuerpo recogen más señales negativas, que sí se ha medido con gatos delante y las manos encima.

Lo que no puedes concluir

Que tu gato te quiere. Que le gusta lo que le estás haciendo. Que está relajado en ese momento concreto.

Lo que sí sostienen los datos: que los gatos responden al parpadeo lento humano con más movimiento de párpados, y que después se acercan algo más a una mano tendida. Eso es una señal de comunicación que funciona en las dos direcciones. No es un medidor de felicidad.

Cómo mirarlo en casa sin engañarte

En casa lo usamos como saludo, no como prueba. Entramos en la habitación, si el gato nos mira le hacemos la secuencia despacio —medio parpadeo, medio parpadeo, ojos entornados— y seguimos a lo nuestro. A veces contesta y a veces no, y no sacamos ninguna conclusión de que no conteste: esto no es un examen que el gato apruebe o suspenda.

Dos cosas que sí ayudan, y las decimos como experiencia propia, no como hallazgo. La primera: no mirarle fijo mientras lo haces. La secuencia del estudio termina con los ojos entornados o cerrados, es decir, retirando la mirada, no clavándola. La segunda: hacerlo cuando el gato ya está tranquilo, no para intentar calmarlo. Si tu gato está escondido debajo de la cama, el problema no lo arregla un parpadeo.

Es un saludo, no un diagnóstico. Y como todo saludo, dice más de la relación que del momento.

Si lo que te preocupa es que tu gato esté pasándolo mal y quieres una señal que sí sea medible y contable, hay una mucho más fiable que los párpados: las respiraciones por minuto contadas en casa, con el gato dormido y sin nadie encima.

Dónde encaja esto con lo que vendemos

El guante quitapelos que tenemos es una forma de manejo, no una solución de conducta. Sirve para que la sesión de pelo sea más corta, porque quitas el suelto pasando la mano en vez de persiguiendo al gato con un cepillo. Y ahí es donde el parpadeo lento tiene un uso honesto: como saludo antes de empezar, para no aparecer de golpe.

Ahora la parte incómoda: si tu gato ya odia que lo toquen, un guante no lo va a arreglar. Cambia la herramienta, no la relación. Nosotros lo vendemos para gatos que ya se dejan, y para los que no, lo que hay que trabajar es otra cosa. El guante quitapelos que usamos en casa está ahí si te sirve con ese matiz por delante.

Mano de una persona acariciando la cabeza de un gato blanco y naranja sobre suelo de madera
Con la mano encima, los ojos abiertos del todo. Ninguno de los dos estudios midió la señal en este momento, y por eso no la usamos para leerlo.

Las fuentes de este artículo

Qué sostiene cada una, para que no tengas que creernos.

Scientific Reports2020Etología

RespaldaQue los gatos hacen más medios parpadeos (0,21 frente a 0,15) y entrecierran más los ojos (0,06 frente a 0,03) cuando su humano les hace el parpadeo lento, y que se acercan más a la mano de un desconocido tras el parpadeo lento (2,78 frente a 2,39)

Animals2020Etología

RespaldaQue los gatos de protectora con cierres de ojos más numerosos y largos fueron adoptados antes, que los apartados para desensibilización tendían a más movimiento ocular (34,35 frente a 16,03) sin alcanzar significación (p=0,07), y que los autores proponen una función doble afiliativa y de apaciguamiento

Solo citamos sociedades de etología, revistas de conducta animal revisadas por pares y organismos oficiales. No citamos fabricantes de pienso ni tiendas.

El equipo de Calmora

Escribimos sobre bienestar de perros y gatos desde una tienda pequeña. No somos veterinarios ni etólogos, y por eso no afirmamos nada por nuestra cuenta: cada dato lleva su fuente enlazada arriba, y lo que no podemos sostener con literatura lo contamos como lo que es, experiencia propia.

Seguir leyendo sobre gatos

Los enlaces de este artículo llevan a los trabajos originales. Si algo de lo que contamos aquí no encaja con lo que ves en casa, tu veterinario conoce a tu animal y nosotros no.